"La primera obligación pública es evitar el sufrimiento extremo. Las revoluciones, las guerras, los asesinatos, las medidas extremas pueden ser necesarios en situaciones desesperadas. Pero la historia nos enseña que sus consecuencias pocas veces son las previstas, no hay ninguna garantía, a veces ni siquiera una probabilidad lo suficientemente grande, de que estos actos traigan una mejora. Podemos correr el riesgo de la actuación drástica, en la vida personal o en la política pública, pero debemos tener en cuenta siempre, no olvidarlo nunca, que podemos estar equivocados, que la seguridad respecto a los efectos de tales medidas conduce invariablemente a un sufrimiento evitable de los inocentes."
Berlin, I. ; Giraldo Ramírez, J. A. (2013). La persecución del ideal. Medellín : Editorial Universidad de Antioquia. / Colección General. 320.09/B515p

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