La siempreviva

La obra se basa en una patética realidad de la historia reciente de Colombia: el holocausto de la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985. El argumento no parte, sin embargo, del hecho histórico. Más bien el acontecimiento “irrumpe” dentro de una historia que se desarrolla con situaciones, personajes y conflictos propios dentro de una casa del barrio La Candelaria de Bogotá. Lucía, viuda madre de dos hijos, Julieta y Humberto, se ve obligada a convertir su casa en inquilinato para poder sobrevivir. La casa termina por ser hipotecada a uno de los inquilinos, don Carlos, un usurero dueño de una prendería, quien poco a poco se va apropiando de las pertenencias de los demás, hasta el extremo de cobrarse sus deudas con los favores de una atractiva inquilina, Victoria, una manicurista sometida al yugo machista de su marido, Sergio, mesero y payaso ocasional. Esta pareja conforma el nudo pasional de la historia. Julieta, la hija de la viuda, es una joven seria que rechaza los consejos de su madre, presionada por la situación económica, de aceptar las pretensiones amorosas del doctor Espitia, su profesor de tesis. Ella prefiere trabajar en empleos temporales para costearse su carrera de abogada, Uno de esos empleos es, precisamente, el que está desempeñando en la cafetería del Palacio de Justicia.

Torres, M. (2010). La siempreviva. Bogotá : Tragaluz Editores. / Colección de Literatura. C862/T693

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