¿Era eso en lo que ya estaba pensando la niña Bergerac, cuando dejó la casa familiar con la decidida idea del striptease? ¿Fueron las miradas que acariciaron su cuerpo las que la pusieron en trance? Al igual que Marie-Lou, ella no imitaba las fases del amor. Los vivió, con el aire de lanzar un desafío a quienes la contemplaban. Podías ver los escalofríos que recorrían su piel y los hombres, las mujeres también, olvidaron sus senos, su vientre, su trasero, para ver si había angustia en sus ojos.
Simenon, Georges Joseph Christian (1986). Strip - tease. Francia : Presses de la Cite. / Colección de Literatura. 843/S589

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