Estas páginas son la expresión emocionada de un maestro que ha convivido medio siglo con la Patria en las aulas e impregnado de su presencia, viene predicando el culto a sus símbolos, a todo cuanto la representa como hogar espiritual, en el que arde la llama del sentimiento de colombianidad, de raza y lengua; vale decir, aquello que culturalmente nos da la razón de ser como nación. Los pueblos de la antigüedad, en su anhelo de perpetuarse, instituyeron el culto a los símbolos y crearon dioses y héroes mitológicos, con cuyas figuras fueron poblando su mundo ideal y fantástico, todavía perennes en su conciencia histórica. Las naciones, por su parte, también crearon los suyos, arrancados de lo hondo de su carnadura y de su espíritu con infinito sufrimiento pero feliz dolor de alumbramiento como manifestación sublimada de su gesta e imagen de ese momento único y grandioso. Y surgieron los escudos y banderas de los propios campos de batalla, cuna donde nacieron las repúblicas de América al unísono de la victoria, bautizadas con sangre de héroes y de pueblos.
Bohórquez Casallas, L. A. (1980). Símbolos patrios colombianos. Bogotá: Imprenta Nacional. / Colección General. 929/B677

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